sábado, 3 de septiembre de 2011

Luces y sombras del consumo de marihuana

Son varias la forma en que se puede consumir la Marihuana, la más corriente es fumándola, pero también en infusión de té y a veces se mezcla en los alimentos.
La principal sustancia activa en la marihuana es el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), que causa muchos de los efectos de la droga. Fumada, sus efectos son prácticamente  inmediatos. El THC pasa rápidamente de los pulmones hacia el torrente sanguíneo, donde es transportado al resto del cuerpo, incluyendo al cerebro y los efectos duran de una a tres horas; por el contrario si  se ingiere en un alimento o bebida, los efectos son más lentos, comenzando entre media hora y una hora después de consumirla y dichos efectos pueden durar hasta cuatro horas.
El Tetrahidrocannabinol (TCH) se utiliza en algunos países como USA o Canadá como medicamento; algunas de las enfermedades para las cuales se utiliza son:
Artritis, asma, cáncer, colitis ulcerosa, depresión y estrés, disfunciones del apetito, disfunciones motrices, dolor, enfermedad de Crohn, enfisema, epilepsia, esclerosis múltiple, esquizofrenia, glaucoma, hipertensión arterial, infecciones dérmicas por herpes, insomnio, lesiones en la cabeza y embolias, migrañas, náuseas y vómitos, osteoporosis, SIDA, tos, síndrome de Tourette, etc.
No puede decirse que no tenga precisamente propiedades beneficiosas, pero en su uso como medicamento encuentra dificultades a la hora de investigaciones científicas, por razones tan ridículas como el tabú, que existe obviamente alrededor de la marihuana debido a ser considerada droga ilegal, y esto desgraciadamente contribuye a que existe un rechazo a invertir en investigaciones sobre esta sustancia.
Sin duda alguna su legalización resultaría, a mi entender, muy beneficiosa en el sentido de que mejoraría la visión de esta sustancia y facilitaría la financiación de las investigaciones de esta sustancia para uso farmacéutico.
Desde luego lo que no se puede poner en duda hoy en día es el enorme potencial del cannabis como fármaco.
Lógicamente no todos son luces en el uso del cannabis, ya que como es bien sabido es hoy la droga más consumida en el mundo. En España el consumo, la posesión o cultivo para consumo propio del poseedor del no está penalizado, no constituye delito ni falta penal; eso sí tiene sanción administrativa su consumo público, en privado sí que se puede. El código penal como el TS considreran el cannabis como droga que no produce efectos graves para la salud
Veamos cúales son estas sombras o efectos secundarios del cannabis:
1.      Existen estudios que han demostrado que su consumo produce daños en el tejido cerebral que afectan a su funcionamiento, pricipalmente cuando el consumo se inicia en la adolescencia, durante el periodo de maduración del cerebro.
2.      Alteración de la memoria a corto plazo, dificultad en la concentración y disminución de la atención.
3.      En sujetos inexpertos, y no en todos los casos, a dosis elevadas puede provocar ansiedad, disforia, síntomas paranoides y/o pánico que desaparecen en pocas horas, una intoxicación aguda puede provocar episodios psicóticos, con delirios, alucinaciones, confusión amnesia, agitación y ansiedad.
4.      En un primer momento su consumo aumenta la percepción visual, auditiva y táctil acompañada  de una distorsión del espacio y tiempo.
5.      Aumento de la frecuencia cardíaca
6.      En el sistema respiratorio produce los mismos efectos que el tabaco
7.      Sequedad bucal
8.      Enrojecimiento de ojos, e irritación
9.      Disminución de las hormonas sexuales
10.  Incrementa el riesgo durante el embarazo para madre y feto.


En definitiva, como el resto de drogas tiene efectos positivos y negativos; eso sí, los efectos negativos no influyen de la misma manera a consumidores expertos, que generan tolerancia, que a novatos Y normalmente los efectos negativos son a consumos prolongados y muy elevados; de hecho, como he indicado arriba, ni el código penal español ni el Tribunal supremo consideran al cannabis como productora de daños graves para la salud.
Como conclusión considero que sería muy beneficiosa la legalización de la marihuana, de modo que su distribución y venta estuviese debidamente regulada, su coste sería mínimo y si no totalmente, desde luego reduciría enormemente el tráfico ilegal, con la consecuente desaparición de bandas traficantes.
Igualmente la regularización de su producción y venta podría evitar algunos de sus efectos nocivo o bien reducirlos. Finalmente aumentaría la investigación sobre su uso farmacológico y reduciría en su número actos de pequeña o no tan pequeña delincuencia, dado que su legalización supondría una notable rebaja en su precio de adquisición.